Opinión

Como traicionar una Pueblada

La historia de la pesificación de los fondos del ENIM
"Los 'Piqueteros', al igual que los 'Fogoneros', fueron el principal sostén de las puebladas en las rutas y picadas".
"Los 'Piqueteros', al igual que los 'Fogoneros', fueron el principal sostén de las puebladas en las rutas y picadas".

Una movilización popular suele rescatar paradigmas, aunque sean efímeros (como en la pueblada del ‘96). Aquí los liderazgos emergentes se esfumaron cuando el gobierno de Felipe Sapag abrió la billetera o repartió contratos para realizar conexiones de gas en escuelas de la cordillera. La victoria del pragmático ‘sálvese quien pueda’ y quizás la explicación de porque, mientras el ‘piqueterismo’ cobraba bríos en todo el país, acá se convirtió en símbolo de una traición. Acaso grande. Pero tampoco la única. 

Un proyecto oneroso


Una de las exigencias que se impuso al gobierno provincial en 1996 (a cambio de su negativa a financiar con cien millones de pesos la planta de fertilizantes que quería instalar la canadiense Agrium, un proyecto caro a Sobisch), fue la cesión del yacimiento gasífero “El Mangrullo”. Para ello debió vencerse la resistencia que esgrimía Rubén Echeverry -el por entonces Subsecretario de Energía-, al traspaso. El funcionario desconfiaba sobre la aptitud de nuestros gobernantes locales para saber qué hacer al respecto. No estaba equivocado.


Finalmente, la cesión se logró mediante una moción del entonces diputado Oscar Massei, quien logró que se incluyera en la ley una cláusula de rescisión del traspaso, la cual señala que si la renta que el yacimiento produjera no era utilizada para la reconversión productiva de nuestras dos ciudades, “El Mangrullo” podría retornar a la esfera del gobierno provincial. 


Con tiempo más que suficiente para evaluar la gestión de quienes han integrado el directorio del ENIM, podemos señalar con toda propiedad que los temores de Echeverry fueron acertados: a) la reconversión no está ni cerca; b) los veinticinco millones de dólares obtenidos por la concesión de “El Mangrullo” se utilizaron en 2001 en una operación financiera investigada en un juicio que mal llevó la justicia de Cutral-Có (Juzgado Penal Nro. 1 de la Dra. Beatríz Martínez); c) la reconcesión del yacimiento se llevó a cabo a un precio más barato y en pesos, y a espaldas de ambas ciudades y sus representantes; d) el gobierno de Omar Gutiérrez birló junto a Ramón Rioseco y Mindlin de las regalías por el “shale”. 


La maniobra de la pesificación


Según el relato que ofrecen las Actas de Sesiones 132 y 133 del 27 y 28 de Diciembre de 2001, los integrantes del  ENIM -Directores Fernando Quezada y Daniel Méndez por Cutral-Có; y Néstor Cañupán y Gabriel Cancio, por Plaza Huincul; los Síndicos Manuel Hugo Castro (PH), y Mario Oscar Ordóñez (CCó)-, decidieron entonces pesificar más de veinte millones de los dólares obtenidos en la concesión del yacimiento a Petrolera Santa Fé. Sin embargo, apenas una hora y cuarenta y cinco minutos más tarde de realizada dicha pesificación, decidieron redolarizar sus depósitos, advertidos sobre lo que estaba ocurriendo en el país. Eso dicen las actas. Pero la verdad es otra. 


Los plazos fijos en el BPN


El Gerente del BPN local, Carlos Lizama, recibió el 28/12/01, el pedido de los directores del ENIM de cancelar los cuatro plazos fijos que totalizaban más de veinte millones de dólares. Sorprendido (se esperaba que el dólar saliera disparado en cualquier momento) consultó a las autoridades del banco en Neuquén, quienes le recomendaron exigir al ENIM que el pedido fuera formalizado por escrito. Una vez hecho eso se procedió a cancelar aquellos, creando de inmediato una caja de ahorro en pesos a nombre del Ente.


A juicio de una fuente ligada a la investigación de estos hechos, la decisión de pesificar esos fondos habría sido tomada por necedad o carencia de adecuado asesoramiento, pero cuando se cayó en la cuenta de la reacción que la medida iba a ocasionar en la población local, decidieron retrotraer la decisión. Pero lo cierto es que el banco retuvo esos dólares y desoyó la intención del ENIM de que se le redolarizara el dinero. Al parecer, los billetes verdes no volvieron jamás a su depósito original: las arcas del ENIM. 


Lo que hizo el banco


Además de reconocerle al ENIM $ 0,40 por cada dólar pesificado (una vez que se promulgó la Ley 25.561 de caída de la convertibilidad y se sancionó el Decreto de Duhalde No. 71/02 que fijó el precio del dólar en $ 1,40), el banco se quedó con los dólares y, para aventar de los directores y síndicos del ente el peligro de la probable ira popular, habría propuesto al ENIM una maniobra de distracción para simular que el ente los había recuperado. 


La maniobra consistió en fraguar un contrato a término por 30 días con fecha 31/12/01 por tres millones de dólares con un operador de bolsa de Bs. As.: Claudio Behr, al cabo del cual recibirían $1,10 por cada dólar. Para las autoridades del banco y del ENIM era una forma de probar que los dólares aún estaban.


Siempre en tren de simulación, pero en un todo de acuerdo con la versión que dan los directivos del ENIM en las actas referidas, al caer éstos en la cuenta de que iban a perder plata nuevamente -algo que parecía estremecerlos de a ratos- decidieron interrumpir este convenio y recuperar el depósito, previo pago de una indemnización de $ 900.000 al agente de bolsa.


Sin embargo, para el fiscal Terán, quien así lo escribió en el pedido de elevación a juicio de la causa, «el contrato es apócrifo y el extraño negocio de la presunta redolarización, una maniobra fraudulenta» y solicitó contra los directivos y síndicos del ENIM su juzgamiento por el presunto delito de Fraude a la Administración Pública.


Feriado cambiario y Día de los Inocentes


Para abonar la tesis del funcionario judicial, hay otros elementos que conviene tener en cuenta: a) En las fechas en que las supuestas idas y vueltas entre el ENIM y el BPN se producían, el gobierno de Duhalde había decretado feriado cambiario, el cual se extendió desde el 21/12/01 al 10/01/02. Consecuentemente, ninguna de las presuntas operaciones descriptas en las actas podía realizarse.


b) Hicieron un contrato a término por tres millones de dólares, pero el banco solamente redolarizó (aunque, conviene reiterarlo, nunca devolvió los dólares al ENIM): $ 17.484.020. Así quedó inscripto en una de las pruebas obrantes en la causa: el reverso del plazo fijo No. 36.596, en el cual puede leerse “anulamos nuestra intervención bancaria de fecha 28/12/01”; irónicamente, en el día de los Santos Inocentes.


c) Los directivos del ENIM nunca han mostrado recibos o facturas que acrediten el pago de los $ 900 mil a Claudio Behr, pago que aducen haber hecho mediante transferencia bancaria del 22/01/02.


d) El contrato que exhiben no está sellado ni se dedujo algún descuento por pago de IVA o de alícuota del Impuesto a las Ganancias que correspondía pagar a Behr.


La causa, hoy


Siguió en el Juzgado de Martínez durante algún tiempo, en el que durmió el sueño de los justos. A esa conclusión se arriba ante la falta de apremio para que, tanto el agente de bolsa Claudio Behr como el jerárquico del BPN por entonces, Juan Pablo Oser, puedan haber concurrido alguna vez a prestar declaración testimonial o indagatoria a pesar de las reiteradas citaciones que les han hecho a ambos. En su momento debió haberse apelado al presupuesto de la concurrencia mediante el auxilio de la fuerza pública, pero nunca se tomó esa resolución que se habría tornado lógica e improrrogable. Nadie arriesga sobre las causas de tantas dilaciones.


Un rápido cálculo mirando las actuales cotizaciones de la moneda estadounidense, indican con claridad que el dinero perdido por la comunidad petrolera superaría los 36 mil millones de pesos de hoy, más intereses: un total de casi 44 mil millones de pesos perdidos, aún hoy sin consecuencias para los responsables.-